"... tiene carisma a raudales y sabe cómo utilizarlo… "
Marcus Malone, un guitarrista de blues superdotado, nació en Detroit, en el estado de Michigan, EE.UU.
Dio sus primeros pasos en la música a través de la escena blues de su país, donde comenzó a labrase una reputación como guitarrista excepcional, pero a esa imponente figura de guitarrista de cabeza rapada le llegó su gran momento cuando se trasladó al Reino Unido y desde allí comenzó a darse a conocer a un público cada vez más atraido por su fama de bluesman, que no ha dejado de acompañarle.
Marcus ha dejado oir su arte en templos tan sagrados como el Royal Albert Hall (Reino Unido), en los Festivales de Colne, Maryport, Stanley, Warrington, Warners, y Darlington; en el Festival Harlebeke Blues Festival (Bélgica), el Bospop Festival (Holanda), el Valdagno Blues Festival (Vicenza – Italia), así como en las más importantes salas de blues de Europa.
Para la grabación de su primer álbum, Malone se encargó de hacerlo “todo” (escribir las canciones, producir el disco y llevar adelante la grabación). Así se gestó "One More Time", lanzado en Enero de 2000. La canción que daba título al álbum fue considerada, según Blueprint 1999, lo mejor que dio el blues británico ese año.
El segundo álbum de Marcus, “Walking Shoes” fue editado en 2002 por el sello Redline Music label y cuenta con la colaboración de algunos de los mejores bluesmen británicos. El corte “Take It To Heart” fue reconocido por 'Blues In Britain', al igual que ocurrió con “One More Time”, mejor blues británico de 2002. Ese mismo año también grabó algunos temas en acústico para el Paul Jones Show BBC Radio 2, sesión que se emitió en diciembre. Una grabación en vivo junto a su banda fue grabada por la BBC en Birmingham. Su último álbum, “Blue Radio”, fue lanzado en enero de 2004.Este tipo sabe muy bien de donde proceden sus raíces: si uno escucha atentamente, puede reconocer trazos de un espíritu blues que van desde Robert Johnson hasta Jimi Hendrix.
La extraordinaria voz de Malone puede recordar a veces a la del Paul Rogers de los mejores días de Free, para luego trasladarse sin esfuerzo hacia terrenos normalmente ocupados por Bobby Womack o hasta por el mismísimo James Brown. Su inigualable técnica con la guitarra sirve de complemento perfecto a la dulzura de su voz y al talento del guitarrista Stuart Dixon, mientras que la sección rítmica, a cargo de Chris Luton (batería) y Jonathan Banks (bajista), aporta al conjunto una base rítmica tan sólida como una construcción de ladrillo.
La banda sólo toca material original de Malone y, si bien las letras no son excepcionales, la música es tan apabullante que ¿qué más da? La música que despliegan en escena no siempre es blues para puristas: puede sonar a pura esencia rock, funky, sexy, envenenada,….pero siempre resultará potente, lírica, música que nos hará disfrutar a tope. Los fans de Stevie Ray Vaughan, los Allman Brothers, Jimi Hendrix y Bad Company encontrarán que Malone tiene un gusto exquisito para tomar de todos ellos los mejores temas y darles su toque personal.
Su presencia escénica es bestial, y se nota que la banda está por lo que está y disfrutan haciendo lo que hacen. Malone no intenta captar toda la atención hacia sí mismo como otros potentes guitarristas. Verle en escena es como una fiesta celebrada para sólo unos pocos, una ocasión única ofrecida por una de las más respectadas formaciones del circuito blues.