WILKO JOHNSON

Wilko Johnson nació en la inglesa isla de Canvey, en 1947. Su astuto manejo de las letras se demuestra no sólo en componer canciones, sino en la idea de cambiar su nombre auténtico, John Wilkinson por el de Wilko Johnson. Al principio tocó en innumerables grupos locales, incluidos los Roamers and the Heap. Más tarde, Wilko entró a formar parte como guitarrista y cantante de una de las bandas inglesas más influyentes de los años 70, Dr. Feelgood. Anteriormente, en los años 60m, hubo en Inglaterra un gran número de grupos ingleses que tocaban Rythm&Blues y que se interesaban por la música de raíces negras. A partir de mediados de los 70, convulsiones políticas y socioeconómicas lanzan a la juventud a la calle, siguiendo los dictados del Punk. Este movimiento acarrearía a Wilko montones de seguidores, que captaron en su forma innovadora de tocar la guitarra un ejemplo a imitar.
Dr Feelgood llegaron pronto a un trato con United Artists para grabar, lanzando un primer single, 'Roxette', escrita por Wilko, a la que siguió el primer álbum 'Down By The Jetty'. La foto de portada se tomó en Canvey Island. Por esa época recorrieron todo el Reino Unido en furgoneta. El segundo álbum, 'Malpractice' alcanzó el nº 17 en las listas y 'Back in the Night' se lanzó como single. Las giras constantes no permitieron al grupo tomarse el tiempo de grabar en estudio así que el tercer álbum fue grabado en directo: ‘Stupidity', que captaba toda la energía del grupo en directo. Como un cohete, este LP alcanzó el nº 1 en las listas. Existe como documento representativo de aquellos días el video en directo de una actuación en Southend, en el Kursaal. Durante las sesiones de grabación del cuarto album, 'Sneakin' Suspicion' tras unas diferencias de opinión acerca de la canción de Lew Lewis 'Lucky Seven', Wilko decidió abandonar el grupo. Su voz es peculiar, sin matices y seca.
Las actuaciones de Wilko sobre un escenario parecen las de alguien que está al bordede la locura, lanzando a la audiencia una penetrante mirada (como si les fuera a atacar con su guitarra), un estilo único, inconfundible. Sigue siendo un auténtico placer verle y oírle tocar, pues no ha cambiado desde los “buenos viejos tiempos”, salvo en que hoy día, a veces sonríe en sus actuaciones. Wilko, delgado y enérgico, demuestra aun hoy en sus conciertos en directo toda la fuerza del Rock & Blues, tanto cantando como a la guitarra. Wilko ama los escenarios; en ellos se siente mejor que cerrado en un estudio de grabación. A él mismo le gusta considerarse un intérprete,…y a juzgar por su “puesta en escena” nadie lo podría dudar. Siempre parapetado tras un semblante serio, de loco-maníaco-esquizofrénico, se diría que va a fulminarte con su durísima mirada. No es ya el jovencito que se recorre el escenario como una ametralladora, ni tiene ese flequillo que lucía en los conciertos de Dr. Feelgood pero, eso sí, sigue siendo todo un personaje que se transforma en cuanto se sube a un escenario.
Le gusta corretear de aquí para allí por todo el escenario, y saltar,…eso es algo que adora! España es un país que ha recorrido ampliamente, y donde cada vez siguen esperándole un nutrido número de fans. La voz sigue siendo tan particular como siempre, pero su guitarra, una telecaster roja y negra conserva aún ese sonido añejo, tan puro, que Wilko sabe extraerle sin necesidad de usar púa. Su técnica es de lo más peculiar y él es capaz de tocarla poniéndola de frente, de espaldas, sobre la nuca y hasta haciéndoselo con ella! De vez en cuando hace esas arrancadas espasmódicas en las que se pasea el escenario al ritmo de marchador olímpico y todavía no puede evitar el pegar algún que otro salto con las piernas abiertas y extendidas. Conserva intacta esa cara de loco apasionado en la que ha aparecido ya alguna arruga. Wilko se gana al público con su inmediatez. No le da a éste ni un adorno ni una filigrana, no aporta nada fuera de sitio y no se caracteriza por hacer exhibiciones. Simplemente, enchufa la guitarra y convierte el local donde toca en una fiesta de rock'n'roll y rhythm'n'blues que no decepciona si sabes lo que vas a ver. En su repertorio siempre aborda temas antiguos, conocidos por el público, y algunos nuevos. Everybody's carrying a gun, Take it easy, She's good like that, Some kind of hero, She does it right…todos interpretados con intensidad, con ese sonido particularísimo y con un soporte rítmico surgido de dos músicos que saben perfectamente lo que Wilko necesita para arrancarse.

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